lunes, 21 de abril de 2008

De días y tiempos


Insolación

Por salir sin protección solar en primavera
la mañana tuvo una sobredosis de luz y se puso
tan amarilla , que el médico de las estrellas
le recetó una transfusión de crepúsculo
de emergencia y dos días de terapia intensiva
bajo el más nublado de los cielos

La agonía de un minuto

Lo que me asombra del tiempo
es que nadie lo ha visto
pero todos hablan de él
cual si fueran sus amigos.
Científicos y poetas
chiflados y relucidos
piensan en perder el tiempo
viven por vivir el tiempo.
Juegan con él, ríen en él
nacen y mueren en lapsos de tiempo.
Lo desafían a duelo
contemplando las estrellas
o bordando mantas de ocio
lo convierten en moneda.

A tiempo amar y desatarse a tiempo
proponía Renato Leduc
y Borges se preguntaba
por el destino de los siglos
pero no ha nacido el poeta
ni el sabio capaz de detener
por un instante
el movimiento perpetuo de la arena.

Lo que me asombra del tiempo
es que está muriendo
y a nadie le alcanza el tiempo,
para entender el minuto
que leyendo este poema
se fue volando para siempre.

2 comentarios:

Norma Duch Roveri dijo...

Hola Alvaro; un poema magnífico que no te había leido en el PP.
El tiempo no existe... quien dijo eso? Einstein, quizás? sin duda... su teoría le quitó la mágia al tiempo, pero para eso están los poetas!!
Te dejo este link que puede ser de tu interés.
http://www.cienciakanija.com/2007/07/28/el-tiempo-puede-que-no-exista/

Un abrazo,
Norma

Álvaro Ancona dijo...

Yo por eso le hago más caso a García Lorca que a Einstein. Las teorías científicas se vuelven obsoletas con el tiempo (si es que existe, en cambio el Quijote es inmortal y lo será siempre.

Beso tu mano, poeta querida.