lunes, 18 de enero de 2010

Inmolación




El día
está tan bello
que no puede mentir.

Tomás Segovia
(Anagnórisis)


Y duele, de tan verdadero
porque se sabe efímero y convicto
a la pena de muerte de la noche.
Aprende las baladas del mar
en la sala de partos del horizonte
y da la vida al final de la parábola
para recordarnos con su sacrificio
que la inmortalidad es un lujo
exclusivo de los creadores.