viernes, 6 de febrero de 2009

Esa pareja de locos



A esa pareja de locos no les alcanza la vida
para sumar noches de desvelo usando estrellas fugaces
como si fueran cuentas del ábaco del universo.
Viven convencidos de ser habitantes inaugurales
de un edén de pájaros y lagunas en donde sólo
dos representan el total de la demografía
y el amor es el único dios verdadero.

Apuestan siempre a ganador al lanzar los dados
y degustan cada gota de vino como si fuera la última
reserva del gran sumiller. Como mortales confesos
son adictos a su exclusivo Carpe diem y entre sus placeres
condenados está la poda de manzanas, el usufructo
hedonista de cada milímetro de la piel y
la patente de la mayoría de los pecados originales.

Esta pareja de locos extravió los relojes jugando al amor
perpetuo y olvidó para siempre los crepúsculos
convencida de que la substancia se diluye en cada amanecer.

Esta pareja de locos retó a duelo al paradigma,
a manuales y prejuicios, a dogmas y reglamentos,
demostrando, incluso a la comunidad de los hombrecitos
grises, que vivir cada día es un privilegio, que la muerte
no es más que una estadística y que ellos dos serán
los primeros inmortales.

3 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Este poema me encanta, Álvaro. Tiene muchísima fuerza. Esa pareja de locos podemos ser todos en un momento de enamoramiento y arrebato amoroso y vital.

Preciosas las imágenes.

Enhorabuena
Un abrazo
Ana

Álvaro Ancona dijo...

De esos momentos se construye la parte jugosa de la vida. Lo demás es escenografía.

Gracias por venir

Álvaro

Rossana dijo...

Siempre una delicia LEER
¿Sabes Álvaro?
Eres de los que mucho se extraña
Un abrazo
Rossana