viernes, 12 de febrero de 2010

El casting (fragmento de novela)


Revisó las notas. No estaba descartada. Aunque pertenecía al grupo de mujeres que detestaba, la obra necesitaba de mujeres detestables, por lo menos de una, y ésta lo era en toda la extensión de la palabra. Finalmente decidió: no servía. Le caía demasiado mal. Qué tal si la obra resultaba un éxito. La inmortalizaría, lo que la perra deseaba. No, no le daría llamado. Eliminaría de la obra a la mujer amargada. A lo más le daría un papel secundario. En cuanto se fue, Asmodeo regresó a la sala y se entrepiernó con Calixto. Su amo lo acarició haciendo espirales ascendentes en el pelo, consolándolo en voz alta:

—Sí, a mí también me cayó gorda, es insufrible, pero deberías mejorar tus modales, cada día estás más irascible, menos tolerante.
Se quedó durante horas revisando las anotaciones de sus cuadernos. Era tiempo de tomar decisiones. Le faltaban cuatro o cinco entrevistas, todas a las cuatro y diez de la madrugada. Al terminar tendría que elegir al elenco. El casting era una de las partes más complejas, y a veces aburridas de la obra. Cada personaje tenía que cumplir con una serie de características para tener credibilidad. Llevaba ya sesenta y cuatro entrevistas. Estaba cansado de conocer a tanta gente, personajes en busca de autor: patéticos, sublimes. Una responsabilidad grande la elección. La bronca principal es su lenguaje, el decoro; una puta joven e ignorante, tiene que hablar como una puta joven e ignorante; un profesor universitario con doctorado, tiene que hablar como un profesor universitario con doctorado, tener cara de profesor, vestirse de profesor, moverse como profesor. Un solo error en el casting y todo se derrumba, pierdes la credibilidad y la gente se sale en minutos. Y luego los nombres, todos tienen que tener un nombre adecuado, memorable, que funcione. Algunos no aceptan que se los cambie, quieren inmortalizar los ridículos nombres con los que fueron bautizados. Imagínate: entrevisté a uno que se llamaba Herculano, de cariño le decían Herculito, y se negaba a cambiárselo; otra decía llamarse Celestina. Estaba convencida de que era tan poético que sería recordado por siempre. La bronca es que los personajes son como el cabrón de Asmodeo, no son disciplinados, no se acogen a la voluntad del autor ni del director. Quieren pensar, quieren ser, opinar, cambiar la línea argumental. Lo único que hacen es crear problemas. No se puede llevar un buque a buen puerto con tantos capitanes y tan pocos marineros. Bueno, sólo faltan algunos, después podré dormir, despertarme a la hora que se me de la gana. Aún no encuentro al héroe ni a la heroína, tiene que haberlos, tienen que ser los protagonistas, son los más difíciles por los arquetipos, échenle la culpa al esquizofrénico de Freud.

Calixto no recuperaba el sueño perdido, le era imposible dormir de día. Una vez despierto, atendía sus manías y vicios hasta la hora de acostarse que podía fluctuar entre las siete de la noche y las cuatro de la mañana. ¿Qué estarán haciendo mis hijos?, ¿se habrán levantado ya? No los extrañaba. Ni a ellos ni a su esposa. Cuando se involucraba en un proyecto de tal envergadura —todos sus proyectos eran de tal envergadura— se refugiaba en el departamento de la tía abuela, que lo único bueno que hizo en su vida fue heredarlo al sobrino menos viable, el que nunca la fue a visitar ni le llevo regalitos en Navidad, el que más se desentendió de la tía incómoda, la que nunca se casó y lo embadurnaba de saliva desde niño con sus besuqueos. Murió a los noventa y nueve años, con nueve meses y nueve días, y testó, a favor del más ojete de sus sobrinos, un departamento amueblado lleno de fantasmas y polvos, habitado sólo por un gato con complejo de superioridad, de origen incierto al que de inmediato bautizó como Asmodeo por su pelo negro y su mirada amarilla. Nunca supo si el gato era propiedad de su tía, o si tomó posesión de la casa aprovechando su muerte, pero decidió dejar las cosas como estaban. Era un gato negro, canoso, notoriamente viejo, como de su edad. En su mirada inteligente podían leerse historias de dos décadas, que en tiempos gatunos equivalían a sesenta años. Calixto nunca había tenido un gato, su familia era de perros. El departamento le daba un excelente pretexto. No lo vendió ni rentó. Sería su ágora, sitio perfecto para dialogar con vivos y muertos, hacer sus castings, redactar argumentos y de vez en cuando, muy de vez en cuando, arrojar canitas al viento. Nadie entraba, sólo una señora invisible, incolora e insípida que hacía la limpieza un día sí y otro, pues no. Nunca hablaba con ella, pero la vieja era íntima de Asmodeo, se llevaban tan bien que complotaban contra él. Tenía teléfono, pero nadie lo sabía, ni siquiera su asociada honoraria vitalicia por ya veinte años. Las emergencias estaban bajo control con un beeper, “Sólo emergencias, ¿entiendes?, incendios, fracturas, reclusiones, cosas así, una llamada se roba la concentración y el numen por horas, a veces por días, y de ese material está aceitado nuestro patrimonio”. Caminaba fumando, se sentaba fumando, se acostaba fumando. Leía cuatro horas cada día, eligiendo casi con el tin Marín de do pingüé alguno de los textos seleccionados para el input del proyecto. Cuando las tripas reclamaban sustento, bajaba a una fonda chiquita que parecía restaurante, sólo cuarenta pasos. Regresaba con la panza llena y dormía como boa constrictor la digestión, sin relojes despertadores, intuición pura de la hueva.

7 comentarios:

serpai dijo...

Siempre me es gratificante recorrer el mundo de los blogs… y encontrar algunos como el tuyo. También tengo la esperanza que alguna vez pueda verte por el mío, sería como compartir esta pasión por escribir que une a tantas personas y en tantos lugares...

Sergio

zarina dijo...

Leía cuatro horas cada día, eligiendo casi con el tin Marín de do pingüé alguno de los textos seleccionados para el input del proyecto. Cuando las tripas reclamaban sustento, bajaba a una fonda chiquita que parecía restaurante, sólo cuarenta pasos."...
Es realmente descriptivo y real. Te felicito . Tus palabras son muy contundentes. Me ha gustado recorrer tu blogs.
Un saludo
Amalia
GALA GROSSO

Daniel Dragomirescu dijo...

Querido Alvaro Ancona,
La revista independiente y multicultural El Horizonte Literario Contemporaneo tiene ahora un nuevo website.
Su direccion es la siguente
http://contemporaryhorizon.blogspot.com
Sera un placer para nosotros que se convirtiera en un lector constante de nuestra revista. Muchas gracias !
Todo lo mejor – Toate cele bune,
Daniel D. PEACEMAN, Editor
Querido Alvaro ,
La equipa redaccional les invita a colaborar a nuestra revista con sus obras literarias. Sus obras seran traducidas en rumano y en ingles por la maestra universitaria Lidia Vianu y sus alumnas de la Universidad de Bucarest.
DDP

María Susana dijo...

un relato encnantador , real interesante en su lectura prolijo y lleno de matices que lo hace interesante. un gustopasar pot tus letras ojalá algún dia puedas visitar mis huildes micros y reflexiones. Cariños
María Suana

Alma Mateos Taborda dijo...

Excelente relato con la inmensa calidad de siempre. Felicitaciones! Un abrazo.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Si lo deseas no dudes en escribirme.
Exitos con tu blog.

saludos

Paulo Jose
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