miércoles, 28 de noviembre de 2007

Batuta inefable


para Carlos Ancona después de treinta años

Decidió marcharse temprano,
pero dejó una estela de arpegios
para que halláramos el camino,
siguiendo la impronta de su violín
en los silencios del viento.

Había que traducir doce sonidos
y los códigos en blanco y negro del pentagrama,
para leer lo que no pudo,
o no tuvo tiempo de decirnos, pero...

ayuda mucho,
haber tenido un padre luminoso.

6 comentarios:

escribes conmigo dijo...

Álvaro:
veo que vienes de una familia de artistas por eso no es de extrañar que seas un buen escritor.

mario

Anónimo dijo...

Ésta muy bueno. No sabia que habia escrito el.

Alvaro Ancona Gamboa

Álvaro Ancona dijo...

Estimado Mario:

mi papá fue un espléndido violinista, y hasta la fecha la memoria escucha su música.

Gracias por tu compañía

Álvaro

Olga S.Isidro dijo...

Amigo, acabo de entrar por primera vez en su blog, y como ya le comente su poema en poesía pura, tan solo le voy a decir, que me dejo eclipsada la forma en que usted mismo se define, esa manera tan ecléctica de decir de uno mismo, todas las cosas que usted dice, creo que volveré muchas mas veces. Reciba mi más cordial saludo.

Álvaro Ancona dijo...

Hijo:

tu abuelo no escribía, tocaba el violín, pero dejó una importante herencia en la mirada de sus nietos.

Álvaro

Álvaro Ancona dijo...

Olga S. Isidro

Bienvenida seas. La puerta está siempre abierta para las poetas. En especial para las buenas, como es tu caso.

Álvaro