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sábado, 23 de octubre de 2010

Alí Chumacero





Amor es mar




Llegas, amor, cuando la vida ya nada me ofrecía
sino un duro sabor de lenta consunción
y un saberse dolor desamparado,
casi ceniza de tinieblas;
llega tu voz a destrozar la noche
y asciendes por mi cuerpo
como el cálido pulso hacia el latir postrero
de quien a solas sabe
que un abismo de duelo lo sostiene.

Nada había sin ti,
ni un sueño transformado en vida,
ni la certeza que nos precipita
hasta el total saberse consumido;
sólo un pavor entre mi noche
levantando su voz de precipicio;
era una sombra que se destrozaba,
incierta en húmedas tinieblas
y engañosas palabras destruidas,
trocadas en blasfemias que a los ojos
ni luz ni sombra daban:
era el temor a ser sólo una lágrima.

Mas el mundo renace al encontrarte,
y la luz es de nuevo
ascendiendo hacia el aire
la tersa calidez de sus alientos
lentamente erigidos;
brotan de fuerza y cólera
y de un aroma suave como espuma,
tal un leve recuerdo
que de pronto se hiciera un muro de dureza
o manantial de sombra.

Y en ti mi corazón no tiene forma
ni es un círculo en paz con su tristeza,
sino un pequeño fuego,
el grito que florece en medio de los labios
y torna a ser el fin
un sencillo reflejo de tu cuerpo,
el cristal que a tu imagen desafía,
el sueño que en tu sombra se aniquila.

Olas de luz tu voz, tu aliento y tu mirada
en la dolida playa de mi cuerpo;
olas que en mí desnúdanse como alas,
hechas rumor de espuma, oscuridad, aroma tierno,
cuando al sentirme junto a tu desnudo
se ilumina la forma de mi cuerpo.

Un mar de sombra eres, y entre tu sal oscura
hay un mundo de luz amanecido.



Por ahí nos encontraremos, Ali.








miércoles, 2 de diciembre de 2009

¡Salve, Maestro!



Alta Traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

José Emilio Pacheco

miércoles, 13 de mayo de 2009

Lucero García


Toca el turno a mi amiga Lucero García de Guanajuato con su particular estilo poético.


Persigo tu verso

como si fuera un cenzontle

y yo el aire descalzo sobre el césped

admirando tus alas y tu vuelo

en medio de todo el azul

canto para guardar en la memoria

el trino de los pájaros que ríen

río para cantar en presente todas las razones

de la alegría

que es saber que escribes

en una ciudad pletórica de sueños

en un sueño hecho de diamante

en donde puedo ser el color que más te gusta

la mujer que amas

con quien te place jugar a las escondidas

y a la ronda

a los encantados

y al 18

y ahora yo soy poeta

y tú el aire descalzo sobre el césped

el hombre que amo


***



Efraín

el año termina

se va, en los últimos minutos

como un tren en sus

chucu-chucu-chucu

solas las vías, cuentan historias

y tu voz inunda Guanajuato

y todo el territorio

Ven a contarme algo más

sobre el cielo

sobre Av. Juárez

hablemos del tótem

o del Tajín –si tú prefieres-

enséñame a mirar el árbol, la nube, el aire

que no hay diccionario que lo explique

vas a venir en un cocodrilo a contarle a los niños

aventuras y ellos dibujarán los versos con muchos colores

vas a venir a la cena de fin de año

(estás advertido)

les voy a leer a mis amigos tus poemas

cuando encendamos la fogata

y las estrellas iluminen toda la tierra

jueves, 7 de mayo de 2009

Leticia de Santos


Yo no sé si estás en mis planes

De una de mis poetas favoritas. Leticia de Santos de Aguascalientes, México.


Yo no sé si estás en mis planes
solo sé
que vi la luna pintarse los labios
cuando te acercabas.

Yo no sé si estás en mis planes
si habrá otro abril como este
levantándose en puntos suspensivos
en una inmensa exclamación

Si habrá un cuaderno, una pluma que adivine
la certeza del silencio
su punta fina, su regocijo,
su redondez transparente
e inconjugable.

Yo no sé si estás en mis planes
porque he olvidado el futuro
mi presente se construye en tu pecho
en su tiritar de estrellas
sin saber si vienes o vas.

Yo no sé si estás en mis planes
si existe un recuerdo o una pregunta
una evocación o consulta
prefiero tararear una canción
mientras te beso las manos.

jueves, 23 de abril de 2009

ALFABETO DE HAIKUS


Toca el turno a otra de mis poetas favoritas. La española Ana Muela Sopeña con este formidable alfabeto de haikus.

Árbol de jade,
en la sombra del tiempo.
Pétalos de agua.

Besos nocturnos,
sobre lagos helados.
Melancolía.

Cristal oscuro,
en tus ojos de niebla.
Sílabas de ónix.

Chales de seda,
sobre manos de niñas.
Días nostálgicos.

Dunas de cobre,
con abrazos de nácar.
Sonambulismo.

Espejo frío,
en tus iris de bruma.
Tristeza errante.

Frases en noches
que se pierden sin brújula.
Senderos solos.

Gatos sin dueño,
sobre asfalto espectral.
Ciudad desierta.

Hielo en tus manos,
cuando piensas en mí.
Peligro y reto.

Iris de agua,
bajo un bosque hechizado.
Umbral del viento.

Juego de naipes,
en columpios con flores.
Sutil respuesta.

Kárate oculto,
nuestras luchas sin límite.
Danza del río.

Luna creciente,
en tus dedos antiguos.
Consagración.

Lluvia secreta,
en portales con labios.
Dulzura ebria.

Musas aladas,
en tus letras nacientes.
Inspiración.

Nanas de niños,
en las tardes de invierno.
Música de oro.

Ñandús traviesos,
en tus fotos rojizas.
Belleza efímera.

Osos de trapo,
en la infancia añorada.
Desolación.

Piedras de sol,
sobre sombras de nadie.
Belleza fría.

Querer de lobos,
en un bosque cerrado.
Ensoñación.

Ruda y romero,
en conjuros atávicos.
Renovación.

Serpientes rojas,
susurros en penumbra.
Caricias de ámbar.

Trébol de suerte
en caminos erráticos.
Liberación.

Uvas moradas
en modelos muy rubias.
Fotos con flash.

Vela de fuego
mientras miras mis ojos.
Presentimiento.

Walquirias lánguidas,
en la ruta del sueño.
Un pentagrama.

Xilofón áurico,
creación en crepúsculo.
Sangre en la nieve.

Yerba en tus dedos,
sobre ramas de escarcha.
Ritual de lunas.

Zaherido aire,
cuando tú me respiras.
Ahora o nunca.



NOTA: Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento.

Formalmente, es un poema breve, casi siempre de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente.

Lo que caracteriza al haiku y lo distancia de otras formas poéticas es su contenido. Un haiku trata de describir de forma brevísima una escena, vista o imaginada.

miércoles, 22 de abril de 2009

Hasta cuando amor... estas distancias


Prestado del libro "Verdad callada" de mi amiga la poeta mexicana Blanca Nieves Covalles.

Su mirada se cuelga en el tiempo sin mirar el día,
el cielo esparce gotas de rocío en su cabello
y el viento a su cuerpo mece
como una más entre las plantas
que de la tierra brotan.

Sentada en una banca espera,
en cuyo parque los jardines
le regalan mil aromas,
mientras una fibra de sombra de su ayer
se va desvaneciendo,
y una brisa perfumada del recuerdo
la acaricia y la extasía.

Sentada a la orilla de una banca,
sola espera,
elevado el pensamiento
y murmurando al viento
su nombre…

“Él”

El que ahora es rumor de ola
y más amargo que el llanto del silencio,
el que sació su sed en la luz de sus marinos ojos
y se extasió del bálsamo de sus labios rojos.

Y está sentado a la orilla del mar
y solo espera...

Con su mirar tendido en la distancia;
la lluvia vierte gotas de sollozos en su rostro,
y el viento a su cuerpo acuna
como a una ola en cada suspiro que la luna le procura,
en cuya playa,
la arena le regala mil castillos de salada espuma,
mientras un hilo de esperanza se evapora,
y una brisa fragante del recuerdo
lo abraza y lo seduce.


Elevado el pensamiento
y murmurando al viento
su nombre...

“Ella”

La que ahora es eco del ocaso
y más triste que el lamento de la lluvia,
la que sació su sed en la luz de sus oscuros ojos
y se extasió del bálsamo de sus dulces labios,
y está sentada a la orilla del silencio
y la penumbra del olvido.

Ambos en silencio esperan
a que la noche llegue a cobijar sus sueños
y a recortar distancias,
sin darse cuenta que el tiempo,
ha lanzado un puñado de mareas
y de mil lunas que los separan.


Verdad Callada
©Blanca Nieves Covalles

martes, 21 de abril de 2009

El poeta de los mares



Un poema de la venezolana Antonietta Valentina dedicado a mi libro "La dueña de las mareas"

Te he llevado al dos
y si pudiera, te llevaría al infinito
por la mirada llana y pícara
puerta a tu alma diáfana

Por esa sonrisa mezcla de felicidad
plenitud e ironía que te adorna
y la raza revoloteando en tu piel
tostada de Caribe y caminos

Te pondría una corona de azahares y albahaca
entre las sienes que bordas de plata
y buenos años, dorados años que te habitan…

Colocaría un beso en cada mejilla
con dos rosas en botón
una que nace en este corazón
otra como bandera de poetas

Y un beso en la frente
para bendecir la genialidad
que te cruza palmo a palmo
cada mañana…

Y después de tantos puntos
para poner a volar tu reputación
te invitaría me acompañes a tomar el sol
con nuestras manos, para calentar dos almas
y construir poemas en plenitud
en un ocaso culaquiera...


AVA